Fusarium bajo control en gerbera de Estado de México con ANTISEPTIKA®

Tras la revisión técnica en un cultivo de gerbera en Villa Guerrero, Estado de México, se detectó la presencia de Fusarium spp., uno de los patógenos de suelo más agresivos en ornamentales.

Este hongo es capaz de provocar marchitez, debilitamiento radicular y pérdidas importantes en la calidad y vida productiva del cultivo.

El productor buscaba una solución eficiente, segura y compatible con su programa de manejo, que actuara directamente en la zona radicular sin generar estrés adicional en las plantas.

Escenario inicial del cultivo

Los primeros síntomas fueron visibles en el follaje: amarillamiento progresivo y pérdida de vigor que, con el tiempo, derivó en colapso parcial en algunas áreas del cultivo.

Lo más preocupante era que la marchitez se presentaba incluso con humedad adecuada en el sustrato, señal clara de daño vascular interno y no de falta de riego.

A nivel radicular se detectaron raíces deterioradas y oscurecidas, pudrición en cuello y base del tallo, y decoloración marrón en tejidos vasculares. 

La absorción de agua y nutrientes se redujo severamente y la calidad comercial de la flor comenzó a verse comprometida.

La presencia de Fusarium spp.  es un desafío importante debido a su capacidad de persistir en suelo y sustratos por largos periodos, favoreciendo reinfecciones constantes si no se interviene directamente en el origen del problema.

Gerbera con hojas amarillentas

ANTISEPTIKA®: la estrategia para combatir Fusarium spp.

Se definió una estrategia de intervención sanitaria con ANTISEPTIKA®, desinfectante y antiséptico formulado para actuar directamente en el microambiente de la rizosfera.

La dosis aplicada fue:

ANTISEPTIKA®: 250 ml / 200 L de agua, vía drench

La aplicación vía drench llevó el producto a la zona radicular, donde Fusarium desarrolla y dispersa su actividad patogénica.

Su complejo de agentes oxidantes de alto potencial redox actúa sobre las estructuras fúngicas, generando condiciones menos propicias para el desarrollo del patógeno. 

Su rápida degradación lo hace compatible con programas de manejo seguros y sustentables.

Mira aquí el video del caso:

Resultados observados después de la aplicación

Los síntomas de marchitez y estrés disminuyeron de forma visible tras la implementación de la estrategia.

El vigor vegetativo comenzó a recuperarse gradualmente, acompañado de una mejora en la condición sanitaria de raíces y cuello de planta.

El avance de Fusarium spp. se redujo y el cultivo recuperó uniformidad en su desarrollo y apariencia general.

Como resultado, la calidad comercial de las flores mejoró de forma directa, impactando positivamente la rentabilidad del productor.

Cultivo de gerberas después de aplicación de Antiseptika

La importancia de actuar en la raíz del problema, no solo en los síntomas

Cuando Fusarium ya está presente en el cultivo, cada día sin intervención representa mayor daño vascular, más pérdida de plantas y menor calidad de cosecha.

ANTISEPTIKA® demostró que cuando se interviene directamente en el origen del problema, el cultivo responde.

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